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El Fresnal - Malacara,
Paraje Natural Municipal
Paraje protegido no deja de ser una figura de protección
para un área de territorio concreta, que por sí
misma no deja de ser un pliego de normas preservadoras que
solo son efectivas en el momento en que se ponen en práctica.
Es todo lo que conlleva una protección lo que, si bien
no garantiza por sí misma una continuidad en el tiempo
de el objeto de protección, si que ayuda de un modo absoluto
a que determinados factores que de otro modo pasarían
desapercibidos, se vislumbren con la suficiente antelación
como para que pudiera llegar a convertirse en un problema.
Un paraje sin proteger, simplemente
está ahí, en aparente latencia, a la espera de
acontecimientos, sirviendo de escenario a actividades concretas
que en un alto porcentaje, pueden llegar a suponer un riesgo
de alteración de algún elemento valioso tanto de
origen histórico, geológico, botánico o
zoológico.
Un paraje protegido conlleva necesariamente una regulación
sin perjuicio, en la medida de lo posible, de estas actividades
potenciales que posea. Es conocido que la presión antrópica
es uno de los problemas de mayor nivel dentro de los espacios
protegidos, y uno de los puntos prioritarios de actuación:
senderismo, escalada, acampadas, barranquismo, si son practicados
de un modo masivo y continuado, acaban por producir una irreparable
degradación, que tarde o temprano acaba afectando a todo
o buena parte del enclave.
La vigilancia a la que debe ser sometido un espacio natural
protegido, es prioritaria, pues por ejemplo, en el caso de producción
de un conato de incendio, es vital la rápida comunicación
a la autoridad competente para una rápida intervención;
pues una buena realización de esta tarea es básica
para garantizar una estabilidad.
La inversión que se produce en un paraje protegido,
es otro elemento que le viene a dar solidez. Inversión
en señalización, en acondicionamiento de zonas
de recepción y acampada, y principalmente en potenciación
( preservación de aquellos elementos) de los valores ya
establecidos dentro del paraje; preservación de los enclaves
de una relevancia y de una especial vulnerabilidad, y mejora
o restauración de los elementos que presenten un determinado
grado de alteración.
Sin duda el instinto conservacionista que se llega a conseguir
mediante la protección, trae consigo una especial sensibilización
por parte de la población, especialmente paisana, que
se traduce en un mayor respeto y valoración.
Proteger conlleva una regulación que repercute en la estabilidad
del paraje. Esta regulación se garantiza mediante una
vigilancia efectiva. La protección lleva implícita
una inversión que garantiza estabilidad. Protección
promueve la sensibilización de la población lo
que comporta estabilidad. En definitiva, protección igual
a estabilidad.
¿Por qué
la figura de PNM?
En otra ocasión ya se había propuesto la instauración
de una figura de protección como es Parque Natural;
en principio la gestión de un PN corresponde exclusivamente
a la Generalitat Valenciana, así como el establecimiento
de normas de uso y gestión.
Como su nombre indica, en un PNM, es el ayuntamiento el que tiene
la gestión en primera instancia y el que dicta las normas
de uso y disfrute, sin perjuicio de colaboración con un
estamento como la GV, quien participa de un modo regulador, y
en su caso aportando ayuda y subvenciones para una óptima
gestión.
En primer lugar hay que destacar
el PNM, y dado que el órgano de gestión se encuentra
en el propio municipio, en cierto modo facilita una cierta rapidez
en la toma de determinadas decisiones o actuaciones puntuales,
que por ejemplo en PN deben trasladarse al Gobierno Valenciano,
que por ser una instancia superior, el conducto reglamentario,
es más largo, y las actuaciones se deben prever a más
largo plazo.
Con un PNM, al ser gestionado por ciudadanos del propio pueblo,
se puede llevar al día la solución de inconvenientes
o problemáticas que puedan surgir, con la ventaja de que
se conocen de primera mano, incluso siendo posible un alto grado
de anticipación en las posibles actuaciones.
Esta figura de protección garantiza en gran medida que
el personal a contratar para cubrir los puestos estratégicos
que se requieran, sean personal de la localidad, pudiéndose
fomentar incluso la creación de empresas o cooperativas
auxiliares a la infraestructura del Paraje. Un Parque Natural,
y en la medida de que su gestión corresponde a un órgano
de más amplio alcance, limita bastante este aspecto.
¿Qué área
se considera más óptima para incluir en el Paraje
Natural Municipal?
En anteriores propuestas de protección, solamente se
consideraba de interés la zona de "la Umbría
del Fresnal", con sus aproximadamente 200 Has;
sin embargo consideramos que si bien el valor de esta área
es indudable y fundamental dentro del Paraje, se debe garantizar
su estabilidad, protegiendo un gran cinturón en torno
suyo, que, no nos llevemos a engaño, posee zonas de altísimo
valor paisajístico, botánico y faunístico.
A) Cimas de Nevera, Cantacucos y Pintado, cotas de respetable
elevación que favorece la aparición de una vegetación
especial, apetente de esta circunstancia, estando en su medio
por encima de los 700 - 800 m. En ellas se encuentran numerosos
endemismos valencianos e iberolevantinos, plantas de presencia
escasa o rara en la Comunidad Valenciana, o la inclusión
de microrreservas de flora del Puntal de la Nevera o Collado
del Perro, destacando por ejemplo la presencia del tomillo de
montaña, muy puntual en nuestra Comunidad y apetente de
suelos un tanto especiales.
B) Zona periférica de la Umbría del Fresnal,
tal como es parte de Pardenillas, Rincón del Retamal,
Collado Umán y Solana del Arca, zonas estas claves para
una posible actuación para evitar impactos imprevistos
al núcleo del Fresnal.
C) Rambla del Quisal; eje transversal del paraje de un
gran valor paisajístico y zoológico, destacando
la presencia de rapaces diurnas y nocturnas, o de una población
en plena expansión de cabra montés.
D) Áreas auxiliares de Finca de Mijares y Moratillas,
de un entorno privilegiado, y fundamentales logísticamente
como zonas de alojamiento, recepción e interpretación
ambiental, con una infraestructura ya en pleno funcionamiento
en Mijares y una potencialidad en Moratillas como centro neurálgico
y de recepción.
Botánicamente, dentro de todas la áreas anteriores
es interesante la presencia de comunidades relictuales de vegetación,
como bosques de ribera, carrascales, quejigares, humedales, etc.
Por lo tanto estamos hablando de casi 2000 Has de territorio
con unos valores naturales de máximo valor, a los que
sin duda, la figura de Paraje Municipal Protegido, garantizará
su permanencia en el tiempo, conservando lo ya existente, potenciando
y mejorando todo lo susceptible de serlo.
Al observar este apartado, nos haremos una idea de porqué
se propone el nombre de Fresnal - Malacara; todo el territorio
se encuentra incluido dentro de la zona de influencia del macizo
de Malacara, mientras que el Fresnal, digamos que es la zona
de mayor relevancia natural, pudiéndose considerar un
verdadero santuario faunístico y botánico. No hay
que olvidar que dentro del pretendido paraje, hay otras zonas
de primer orden, pero poner un nombre con todas o algunas de
ellas, sería verdaderamente problemático |
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Ejemplos de actuaciones
prioritarias dentro del Paraje Natural Municipal
La regulación de
tránsito de personal por zonas de alto potencial de degradación
¿por qué?
En pocos casos, el deterioro de las visitas de ciudadanos
de Buñol a la zona supone un deterioro que pudiera considerarse
irreparable, porque la proporción de conciudadanos que
la visitan es mínimo en comparación de donde emana
la verdadera amenaza.
La proximidad del paraje a Valencia y su zona metropolitana,
hace que actualmente, y más cara a un futuro próximo,
sea un verdadero núcleo de expansión y evasión
de los agobios de las grandes ciudades, con lo cual en determinados
días y épocas, nuestra zona se ve claramente masificada
por personas que en la mayoría de los casos tienen un
comportamiento poco respetuoso por el medio.
Valga como ejemplo la zona típica de expansión
de Valencia, como es, o fue, la Sierra Calderona (Serra, Portaceli,
etc..); basta hacer un análisis visual del área
actualmente para darse cuenta del grado de antropización
y deterioro que presenta.
Consecuencia: Calderona ya no gusta como zona de esparcimiento,
y por lo tanto nuestra zona, Fresnal, Quisal, en un grado alto
de pureza, se encuentra en el punto de mira como zona de esparcimiento,
pudiéndose producir incluso una expansión hasta
zonas periféricas como Pardenillas, Condesa, fuera de
los límites del paraje.
Hay numerosas sendas, pasos, trochas, que durante siglos han
soportado el paso de personas y animales sin que ello haya ido
en absoluto en detrimento de la calidad ambiental circundante.
Pues dependiendo de la entidad de la zona de tránsito,
siempre soportaba una circulación regular e incluso en
algunas épocas del año, próxima a cero.
El trasiego venía determinado por el mal uso de estas
vías tuviesen, pudiendo ser, siempre dentro del área
en cuestión, de paso ganadero, agrícola y antaño
de modo complementario, cinegético o forestal.
Hoy en día el uso ganadero, es prácticamente nulo,
el agrícola, anecdótico, habiendo alcanzado una
mayor relevancia el forestal, el cinegético y el que presenta
mayores riesgos, referente al ocio o tiempo libre, como hemos
reseñado en el párrafo anterior.
En este aspecto, debemos diferenciar dos partes claras:
1.- Las visitas de cierta especialización, naturalístico,
o bien senderismo de baja densidad, con una carga de personal
baja, con alta conciencia de respeto ambiental.
2.- Por otro lado las visitas de expansión de áreas
recreativas, principalmente compuesto por personas con bajo
interés naturalístico, y con poca conciencia de
medio; la salida de grupos desorganizados o la organización
masiva de visitas por parte de grupos excursionistas foráneos.
Pongamos como ejemplo la Rambla del Quisal, curso intermitente
de agua pródigo en especies faunísticas de máximo
interés, y con un tipo de vegetación singular,
por el que en condiciones normales difícilmente se superarán
las 50 o 60 personas anuales, se ha encontrado en la circunstancia
de tener que soportar el paso de 100 personas en un solo día,
así como el paso de visitantes desorganizados y eventuales,
que aunque en grupos escasos, llegan a pasar varios grupos en
diferentes horas del día, interfiriendo de manera reiterada
en la actividad biológica habitual del ecosistema.
En primer lugar provoca un deterioro físico del terreno
por el propio caminar de la gente, produciéndose fenómenos
erosivos y ampliación de senderos, se produce una impregnación
ambiental de olores corporales humanos, degradación de
la vegetación como consecuencia de la recolección
de pequeñas cantidades de tallos, hojas, flores, principalmente
de aromáticas, que tras el paso de densidades de personas
altas, los resultados son claramente visibles.Hay especies animales
que no soportan la presencia humana, fundamentalmente en épocas
concretas, como celo, nidificación. Y por último
el impacto sonoro que tiene lugar al emitir gritos, voces o murmullos
continuados, incluso el que aparece simplemente al caminar.
Es prioritaria la realización de un estudio en el que
se detalle cual es el nivel de presión antrópica
que pueden soportar determinadas partes de Paraje Natural Municipal,
y restringir de un modo taxativo el acceso masivo a ella, sobre
todo en determinadas épocas del año.
En las zonas de concentración, como puedan ser Moratillas
y Fuente de la Umbría, se deberá establecer un
especial control de la expansión del personal mediante
señales informativas e información directa.
Visitas controladas al
Paraje Natural Municipal
Una vez obtenido y analizado el resultado del estudio de carga
antrópica, comenzará la regulación de visitas
por dentro del paraje protegido, no debiendo superar estas jamás
el número establecido por el estudio. En consecuencia,
este control se llevará a cabo mediante la emisión
de permisos de visita, previa solicitud anticipada, por parte
del colectivo interesado.
Siempre que sean grupos numerosos o visitas escolares, es imprescindible
que la visita sea guiada, pues ahí se garantiza en gran
medida el curso de la misma.
Si son visitas individuales, o en grupos reducidos, el permiso
seguirá siendo imprescindible, con la especificación
de la zona concreta a visitar.
Como comentamos con anterioridad, esta medida se contemplaría
exclusivamente con visitas de grupos o entidades foráneas,
pues la procedentes de la localidad, siempre que se llevan a
cabo, son a pequeña escala, o debidamente guiadas por
personas que conocen el lugar y transmiten cual ha de ser el
comportamiento para evitar un fuerte impacto en el medio.
Areas recreativas
No hay que olvidar el colectivo típico de uso de áreas
recreativas y de acampada; el control del personal que utiliza
puntualmente las áreas recreativas durante domingo o días
festivos, mayoritariamente procedentes de fuera de Buñol,
es difícil de realizar, pero va en relación directa
con la capacidad del área y de los servicios destinados
a tal fin, como son paelleros, mesas, servicios sanitarios y
contenedores: no parece lógico el exigir un permiso previo
para este tipo de actividad aunque es necesario la vigilancia
"in situ" y la organización en caso de presencia
masiva en días de alta afluencia, aconsejando pautas de
comportamiento más adecuadas, y amonestando o sancionando
aquellas actividades que pudieran suponer un riesgo humano o
para el entorno. En todo caso, si se presume que la capacidad
de un área recreativa está en su punto máximo,
siempre se podrá optar por invitar a la gente a que visite
otras áreas, pues esta en concreto, puede estar saturada.
Aquí ya no solo es problemática ambiental lo que
se puede originar; también en caso de un accidente fortuito,
la evacuación del área se debe llevar a cabo de
forma fluida y ordenada, y las medidas organizativas y restrictivas
deben ir encaminadas a este fin; la saturación y la desorganización
de personas y vehículos, puede acabar en un caos en caso
de cualquier accidente imprevisible.
La concienciación medioambiental, el que la gente conozca
donde se encuentra, y la importancia del lugar, e inculcar la
necesidad de protegerlo y mantenerlo, debe ponerse en práctica
en estas áreas mediante la entrega de publicaciones propias
del paraje.
La concentración en áreas recreativas evita la
dispersión, por lo tanto la alteración se produce
en un reducto controlable fácilmente. Por su inevitabilidad,
y por que representa una forma de disfrute de la Naturaleza muy
arraigada en la población, debe mantenerse mediante una
oferta en condiciones óptimas y un mantenimiento de la
calidad ambiental.
a.- acondicionamiento de zonas de aparcamiento, no superando
nunca lo considerado como plazas máximas operativas.
b.- acondicionamiento de infraestructuras básicas,
que garantice unos buenos servicios y un mantenimiento de la
calidad recreativa y ambiental del lugar. |